luria

La actividad consciente del hombre y sus raíces socio-históricas

Aleksander R. LURIA

 

Principios generales

Postura de la filosofía idealista
Postura del positivismo científico-natural
La psicología científica

El trabajo y la formación de la actividad consciente

El lenguaje y la conciencia del hombre

Teorias sobre la procedencia del lenguaje Humano

Tres funciones principales del lenguaje

Tres funciones principales del lenguaje 1
Tres funciones principales del lenguaje 2
Tres funciones principales del lenguaje 3

Trascendencia del lenguaje para la formación de los procesos psíquicos 1

Trascendencia del lenguaje para la formación de los procesos psíquicos 2

El trabajo y la formación de la actividad consciente

La ciencia histórica destaca dos factores yacentes en los orígenes de la transición desde la historia natural de los animales hasta la historia social del hombre. Uno de ellos es el trabajo social y el uso de herramientas; el otro, la aparición del lenguaje.

Veamos el papel que ambos factores desempeñan en la reestructuración radical de las formas de actividad psíquica y en el surgimiento de la conciencia.

Es notorio que, a diferencia del animal, el hombre no sólo emplea, sino que también fabrica herramientas. Los restos de las mismas que se refieren a la más remota época de la historia humana muestran que, si bien las más primitivas herramientas no son más que simples fragmentos de piedra sin pulimentar, ya en la etapa subsiguiente aparecen en cambio herramientas (raspadores, flechas) especialmente fabricadas por el hombre. En ellas se puede distinguir tanto una parte aguzada, con ayuda de la cual el hombre primitivo podía desollar al animal muerto o cortar trozos de madera, como otra redondeada -el «núcleo»- y dispuesta para ser empuñada cómodamente. Claro está que una herramienta así requería manufactura especial, la que se ejecutaba -al parecer- bien por cualesquiera miembros del grupo primitivo, o bien por la mujer, que permanecía en el hogar cuando el marido salía de caza.

La fabricación de herramientas (que en ocasiones presuponía asimismo la división natural del trabajo) hizo cambiar de por sí radicalmente la actividad del hombre primitivo, diferenciándola del comportamiento de los animales. El trabajo de hacer las herramientas ya no es una simple actividad determinable por motivaciones biológicas directas (la necesidad de alimento). De por sí mismo, el labrado de la piedra es una actividad carente de sentido y sin justificación biológica de ninguna índole; adquiere sentido sólo en virtud del empleo ulterior de la herramienta en la caza, dicho en otros términos, a la par con el conocimiento de la operación a ejecutar requiere también el del uso futuro de la herramienta. Esta circunstancia fundamental, que surge durante la fabricación de las herramientas, puede valorarse como el primer brote de la conciencia, o bien -con otras palabras- como la primera forma de actividad consciente.

Esa actividad manufacturera, productora de herramientas, conlleva una reestructuración cardinal de todo el sistema de comportamiento.

La conducta del animal había estado siempre guiada de inmediato por la satisfacción de una necesidad. A diferencia de ello, en el hombre que produce herramientas la conducta adquiere un carácter organizado complejo: de la actividad orientada a la satisfacción directa de una necesidad se destaca un acto especial, que alcanza su sentido sólo más adelante, cuando el resultado de dicho acto (la fabricación de la herramienta) sea utilizado para matar a una presa y satisfacer así la necesidad de alimentos. Este hecho de separar de la actividad general un «acto» especial, que no está guiado por una motivación biológica directa y que obtiene su sentido únicamente en el empleo ulterior de los resultados del mismo, constituye una modificación esencial en la estructura general del comportamiento y que surge en el tránsito de la historia natural del animal a la historia social del hombre. Es fácil advertir que, a medida que se hacen más complejas la sociedad y las formas de producción, los actos no guiados por motivaciones directamente biológicas empiezan a ocupar un lugar cada vez mayor en la actividad consciente del hombre.

Pero el hecho de llegar a ser más complejo el sistema de actividad al efectuarse el tránsito a la historia social del hombre no se limita únicamente a la reestructuración señalada.

La fabricación de herramientas requiere el empleo de diversos métodos y procedimientos (la pulimentación de una piedra con ayuda de otra, el frotamiento de dos trozos de madera para obtener el fuego), o sea, el desgaje de una serie de operaciones auxiliares, lo que hace aún más compleja la estructura de la actividad.

Así pues, el hecho de separar de la actividad biológica general «actos» especiales, ninguno de los cuales viene determinado por motivaciones biológicas directas, sino que está guiado por un objetivo consciente y que sólo adquiere su sentido mediante la correlación de dicho acto con el resultado final, así como la aparición de diversas «operaciones» auxiliares mediante las cuales se ejecuta ese mismo acto, constituye, pues, en sí una reestructuración cardinal del comportamiento y entraña la nueva estructura de la actividad consciente del hombre. La compleja organización de los «actos» conscientes que se destaca de la actividad general, hace que surjan formas de conducta que no se guían por motivaciones directamente biológicas, y a veces pueden contradecirlas incluso.

Un caso de esa índole tenemos, por ejemplo, en la caza de la sociedad primitiva, durante la cual un grupo de cazadores «ahuyenta» y ojea a la víctima que ha de capturarse, mientras un segundo grupo la espera en la emboscada; aquí diríase que las acciones del primer grupo contradicen las necesidades naturales de atrapar la caza y adquieren su sentido sólo en virtud de las acciones del segundo grupo, como resultado de las cuales la víctima cae en manos de los cazadores.

Se hace claro que la actividad consciente del hombre no es fruto del desarrollo natural de facultades inherentes al organismo, sino el resultado de formas socio-históricas nuevas de actividad laboral.

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