Ecovisiones 1 Marzo 2001
En este primer número de la revista introducimos este espacio dedicado a la sexualidad mostrando la orientación general y la mirada con que se abordará el tema en los próximas ediciones.
En nuestra cultura occidental la sexualidad ha estado permanentemente asociada a la reproducción, la culpa o el placer carnal y en el mejor de los casos se la asocia al amor. En la mayoría de las culturas antiguas, como por ejemplo la china, hindú y japonesa la sexualidad es considerada uno de los caminos posibles hacia la trascendencia y el desarrollo espiritual. Ello porque la sexualidad implica el movimiento y la activación de la energía vital a través de los canales y centros energéticos, base de todas las técnicas alquímicas ancestrales (ver artículo sobre alquimia y bioquímica) .
En la tradición taoísta así como en el kamasutra se sostiene que la sexualidad tiene como fin el lograr que la pareja se compenetre y armonice a tal punto que ambos puedan mover su energía sexual desde la zona genital hacia la zona del cinabrio (la coronilla). Este movimiento es el mismo que realizan los monjes a través del camino de la abstinencia, el ascetismo, la oración y/o meditación.
El proceso de ascensión de la energía a través de los canales y centros energéticos es por lo tanto el objetivo de una sexualidad trascendente y significativa. Es a este proceso que se abocan las prácticas del tantra y el taoísmo en la sexualidad.
Si rescatamos algunos de los principios básicos sobre energía y sexualidad en estas disciplinas podemos describir las diferencias en el flujo energético en hombres y mujeres. En los hombres el movimiento natural de la energía es desde el cielo hacia la tierra, es decir desde la cabeza hacia los pies y la salida de la energía es a través de los genitales. Las mujeres por el contrario poseen un circuito energético desde la tierra hacia el cielo, es decir, desde los pies hacia la cabeza.
En este proceso mueven la energía a través del pecho con la sensación de abrir el corazón y esto se asocia a la sensación afectiva y de vínculo con el otro. Es justamente este aspecto lo que determina la diferencia en la vivencia de la sexualidad en hombres y mujeres orientándose generalmente los hombres más al placer erótico de la descarga sexual y las mujeres más a la emoción de sentirse en conexión y unión con la pareja, además del placer del orgasmo.
| “Las enseñanzas orientales dicen que la mujer, como el agua, tarda en hervir y se enfría poco a poco después. Lo contrario sucede con el hombre, al que se compara con el fuego que se enciende pronto y se extingue muy deprisa. Sin embargo, cuando ambos se equilibran de modo correcto el uno transformará al otro. El fuego y el agua en equilibrio producen vapor, que se eleva de forma natural, movimiento análogo a la ascensión de la energía vital a lo largo de los canales y centros sutiles. Durante la unión sexual, el ascenso será espontáneo, siempre que haya armonía y consideración por el otro durante el juego amoroso. Si uno de los amantes hierve de pasión y el otro apenas la siente, la pareja intentará mezclar y acompasar sus emociones, en lugar de ir cada uno por su cuenta. El juego amoroso debe inspirarse siempre en un auténtico deseo de satisfacer por entero al otro y no de satisfacerse egoístamente.” (Secretos Sexuales, N. Douglas y P. Slinger) |
Es frecuente que esta diferencia en el modo de vivenciar la sexualidad en hombres y mujeres genera una sensación de vacío y desconexión con la pareja que suele ser vivida por la mujer como una distancia afectiva y sensaciones de abandono por parte del hombre. Todo ello en nuestra cultura occidental se ve además influido por una serie de mitos y culpas respecto a lo que debe ser una “sexualidad sana”, junto con la enorme influencia que tiene la religión con su culpabilización permanente ante la sexualidad y lo erótico.
En la medida que la pareja pueda intercambiar sus experiencias, mitos y creencias respecto a la sexualidad se pueden trabajar y complementar las diversas formas de enfrentarla sin caer en la sensación de vacío o abandono. Si se practican algunos ejercicios provenientes de estas tradiciones se puede comenzar un trabajo de acompasamiento y redirección de la energía redefiniendo el sentido de la sexualidad en la pareja. Es justamente a este trabajo que nos dedicaremos en este espacio revisando las técnicas corporales, energéticas y respiratorias, así como los principios que guían una sexualidad integral asociada al desarrollo personal y espiritual de la pareja.
El Rey Arturo y el Espíritu del Grial: Esta hermosa leyenda se encuentra relacionada con la tradición celta, y luego se desarrolla en la saga arturiana .
Budismo: Completo Manual de Budismo.
Esoterismo no tiene que ver con el secretismo, sino con el «estudio» del aspecto espiritual del mundo; algo inalcanzable para la inteligencia racional.
Tantra: El camino del yoga sexual que posibilita el desarrollo espirtual, la longevidad e incluso la inmortalidad.