BRUJERÍA

Símbolos o conceptos simbólicos utilizado en esoterismo o religiones.

En el s. XV los dominicos Kramer y Spregler publican una obra, Malleus Malleficarum, que constituye el más vigoroso tratado contra lo que se entiende como brujería, y que servirá para iniciar toda una serie de crueles procesos inquisitoriales.

Desde el s. XIII la mayoría de los teólogos convencionales sostenían la teoría de que los brujos y brujas habían establecido un pacto con el demonio. Este pacto estaba sellado con sangre, se realizaba en un lugar secreto y debía ser renovado todos los años.

Asimismo se creía que las brujas mantenían relaciones sexuales con el demonio, el cual se presentaba bajo forma masculina (incubo) o femenina (súcubo). El demonio podía adoptar forma humana o animal, preferentemente bajo la apariencia de un macho cabrío.

No se sabía con seguridad al menos los teólogos tradicionales no estaban muy seguros si de estas relaciones podían nacer hijos.

En todo caso las brujas se entregaban al demonio durante el «aquelarre», nombre de las reuniones que se tenían con aquél en bosques y montañas. En estos encuentros y reuniones, las brujas obtenían del demonio un polvo con el que podían provocar el mal que desearan. En la brujería tradicional era el demonio el que presidía el aquelarre, reunión orgiástica de brujos y brujas.

Sin embardo, investigadores como Peuckert son de la opinión que tales aquelarres no eran más que simples reuniones de mujeres, en las que éstas se entregaban a danzas eróticas como un simple medio de evasión. Muchas y muy variadas han sido las demencias sobre el poder de las brujas, alimentadas todas ellas por una sociedad azotada por la opresión y las desgracias naturales.

Brujería. La quema de brujas alcanzó en centro Europa su máximo durante los siglos XV y XVI.

Según algunos autores, el pacto y las relaciones sexuales de las brujas con el demonio tienen su origen en las hipótesis de ciertos teólogos medievales, que fomentaron semejantes teorías ante el miedo de Z1C pudiera surgir un nuevo movimiento herético.

Pero, en realidad, nunca existió una secta de brujos y brujas que estuviera mínimamente organizada, o al menos no la hubo en aquellas épocas en que fueron perseguidas sin piedad.

Lo más probable es que en las confesiones arrancadas a aquellas personas, bajo la presión de la tortura, se escondiese la antigua creencia en un dios cornudo, que la ignorancia de los inquisidores pronto transformó en el demonio.

De tal opinión es la antropóloga Margaret Murray, quien en su obra El culto de las brujas, afirma que la brujería es la supervivencia de una religión precristiana que se pierde en los tiempos prehistóricos.

En nuestro tiempo se ha producido, en ciertos países desarrollados, un renacimiento de lo que podríamos llamar «movimiento de la brujería», especialmente en un determinado público de edad madura y de posición acomodada. Entre las figuras más destacadas de estas corrientes de brujería se encuentran Gerald Gardner* y Alex Sanders*, promotores de distintos movimientos de esta índole.

Las brujas modernas, especialmente las de nacionalidad anglosajona, suelen denominar su religión con el término wicca, forma femenina del antiguo término inglés wicce que viene a significar «brujo». Este movimiento tiene un carácter eminentemente matriarcal. En los aquelarres, la Suma Sacerdotisa se considera una personificación de la Gran Diosa Madre, y constituye la figura máxima, mientras que el rol masculino está incorporado por el Dios Cornudo, consorte de la sacerdotisa.

Las festividades más importantes, o sabbats, tienen lugar en marcadas fechas estacionales que, en algunos casos, siguen las viejas tradiciones célticas y nórdicas: los equinoccios de invierno y verano se celebran el 21 de marzo y el 21 de septiembre, respectivamente. Festividades muy importantes son también la del solsticio de verano, 22 de junio, el Halloween, 31 de octubre, y la Candelaria, el 2 de febrero.

Entre las diversas ceremonias que celebra la moderna brujería se encuentra la Llamada de la Lima, rito que lleva a cabo la Sacerdotisa y que tiene por objetivo establecer una intima vinculación temporal —digamos, una reencarnación— con la diosa. La ceremonia presenta notables similitudes con ciertos ritos de posesión de religiones chamánicas.

La ceremonia del Gran Rito recuerda a otras muy ancestrales que se llevaban a cabo durante los cultos a la fertilidad, y en las que tenía lugar una unión sexual, ya fuera real o simbólica, entre el sacerdote y la sacerdotisa.

BRUJERIA

Practica que consiste en una serie de actos mágicos y esotéricos encaminados a la adoración del Demonio, persiguiendo, únicamente, el mal.

BRUJERÍA

Es un método milenario para modificar las acciones y el curso de los actos, mediante conjuros o técnicas implementadas por la Alquimia. Anteriormente se consideraba que aquellos que practicaban la brujería tenían un pacto con el Diablo o con entidades malignas.

En la época medieval y del renacimiento, se consideraba como bruja a toda persona que mostrara cualquier indicio de conocimientos o actividades fuera de lo común y las buenas costumbres.

La "Santa" Inquisición originó verdaderos holocaustos durante los siglos XIII al XVII, durante el tiempo que la persecución de la brujería llevó a miles de personas a morir en la hoguera.