ENCRUCIJADA

ENCRUCIJADA

Bifurcación, cruce de caminos, en la mayoría de las culturas es el lugar significativo del encuentro con los poderes trascendentes (los dioses, los espíritus, los difuntos); el contenido simbólico se aproxima al de la puerta, puesto que también la encrucijada puede significar la necesaria transición hacia algo nuevo (de una etapa de la vida a otra, o de la vida a la muerte).

A fin de asegurarse el favor de los dioses o los espíritus que controlan, habitualmente se erigía en la encrucijada algún obelisco, altar o piedra con inscripción.

En casi toda Europa rige también que pueda ser punto de cita de brujas y espíritus malignos; tal vez por eso, el cristianismo no dejó de multiplicar cruces de piedra, imágenes de la Virgen o de los santos, y capillas.

Según la mitología griega, Edipo mató a su padre en una encrucijada; además los griegos veneraban a una diosa de tres cabezas, o de tres aspectos, que simbolizaba los caminos que abren tres posibilidades: Hécate, la dueña de las fantasmagorías y los hechizos, próxima al reino de los difuntos.

También se colocaba en los cruces de caminos y en las bifurcaciones una estatua de Hermes, el guía de las ánimas, una historia urdida por Pródico nos presenta a Hércules en la bifurcación, obligado a elegir entre el camino de la virtud o el de la molicie; el héroe prefirió la virtud.

Los romanos consideraban que en las encrucijadas también sus lares, los cuales exigían ser venerados para que los viajes tocasen a buen fin.

Entre los antiguos germanos las encrucijadas eran lugar de elección para impartir justicia.

Símbolos o conceptos simbólicos utilizado en esoterismo o religiones.