POTIER (POTERIUS) MIGUEL

Al decir de sus biógrafos, era un hombre cuya veracidad es sospechosa.

Pretendía poseer los más maravillosos secretos de la Naturaleza, y se lamentaba de verse obligado a ocultarse para evitar las obsesiones de los príncipes, todos ellos deseosos de agregarle a su corte.

Jactábase de poseer la piedra filosofal, y sin embargo, ofrecía comunicar la receta de su preparación mediante un estipendio.

El hecho de dedicar a los rosacruces, con grandes elogios de la ciencia de éstos, su libro de Filosofía pura, hace pensar que en ello sólo fue inspirado por el deseo de hacer creen al público que de esta ilustre fraternidad había adquirido los secretos que pretendía explotar.

Realmente, si los datos apuntados son ciertos en todas sus partes, habría motivo más que suficiente para pensar que Potier era un farsante o un impostor; pero, como quiera que a muchos otros sabios alquimistas se les ha calificado de charlatanes y visionarios, queda siempre alguna duda sobre el carácter de este personaje, duda que acaso el tiempo se encargará de desvanecer.

Expresión asociada a sectas o movimientos sectarios.