SOBRE ESPIRALES Y OTROS CICLOS SAGRADOS

por Raúl Encina T

De la danza del universo a la danza de la vida

Cuando en 1953 el biólogo estadounidense James Watson y el físico inglés Francis Crick publicaron el resultado de sus investigaciones en Nature, se hizo evidente que la molécula del ADN (ácido deoxirribonucleico), elemento clave en la reproducción de la vida, presenta una estructura equivalente a una doble espiral (o bien, recogiendo la observación del bioquímico Isaac Asimov, helicoidal, es decir, en forma de hélice) unidas por la conjunción de las bases nitrogenadas de los nucleótidos adenina, guanina, citosina y timina.

Por otra parte, en el universo macrocósmico, es interesante observar que nuestra Galaxia, la Vía Láctea es, como la de Andrómeda, una galaxia espiral, es decir, las más de 100.000 millones de estrellas giran alrededor de un núcleo describiendo una ondulante espiral, situándose la mayor parte de los astros en torno a este centro y sólo un mínimo porcentaje a su alrededor en una bruma de nubes, gases y polvo estelar. Nuestro Sol, en torno al cual gira elípticamente la Tierra, está a unos 33.000 años luz de este núcleo.

Una historia china muy antigua cuenta la historia de Yu, aquel espíritu legendario que transformado en un oso ejecutaba una ancestral danza partiendo desde el exterior de un círculo y avanzando en espiral hacia el centro, hacia la Osa Mayor. Su camino debía seguir los "peldaños de la escala celeste" que conducían al danzante hacia el cielo como una doble espiral... Miles de años después se ha seguido efectuando esta danza por shamanes, sacerdotes y otros diversos espíritus de poder.10

En las danzas rituales de todo el planeta está presente este principio que conecta a la tierra con el cielo. Así tenemos que en los bailes mesoamericanos, incluso en la actualidad, "el macehualli o practicante tiene actitudes de veneración o de regocijo por el logro de su bienestar, en un todo universal; también realiza movimientos corporales de elevación, agrícolas, de imitación de animales o espirales de energía, en armonía con la naturaleza y el universo".11

Igualmente en las rondas y juegos infantiles este principio circular y espiral está presente creativamente. Algo similar sucede con los estilos marciales "internos" chinos (nei kung), especialmente de raíz taoísta como el Pa Kua Chang (la palma de los ocho trigramas) en el cual se traza un itinerario circular y a la vez espiral. O bien como el T'ai Chi Chuan (boxeo del supremo último) con sus movimientos circulares y sinuosos y su flujo espiral de energía (tui shou), o también como el Win Chun Kuen, Wing Tsun Kuen, (el boxeo de la hermosa primavera) y sus "chi sao" (manos pegajosas) donde el camino de "penetración espiral de la vía media" (doi yeng, chung chi) conduce la energía, como en el I Fu Shou, desde la circunferencia hacia el centro infinito del Espíritu.

"El Tao engendró al Uno.
El Uno engendró al Dos.
El Dos engendró al Tres.
El Tres engendró a todas las cosas.
Todas las cosas tienen una parte de obscuridad
Y tienen una parte de luz
Y por el influjo de ambas obtienen la armonía."12.

Notas:

1 Markale, Jean. Las tres espirales. Meditación sobre la espiritualidad céltica. Ed. José de Olañeta, Barcelona, España, 1997, p. 106.

2 Publicado en 1839 por Théodore Hersat de la Villemarqué. Apud: Markale, Jean. Op. Cit., p. 101.

3 Palao, Pedro. El libro de los celtas. Ed. Robinbook, Barcelona, España, 2001, p. 78.

4 Cfr. Rosaspini, Roberto. Magia celta. La antigua sabiduría celta. Ed. Continente, Buenos Aires, Argentina, 2000.

5 Yang Jwing-Ming. Masaje chino tradicional. Ed. Mirach, Madrid, España, 1995, p. 24.

6 Vid: Hornung, Eric. Introducción a la egiptología. Estado, métodos, tareas. Ed. Trotta, Madrid - Barcelona , España, 2000, p.116. Cfr.: Jacq, Christian. El Egipto de los grandes faraones. Ed. Martínez Roca, Barcelona, España, 1997, p. 265. Respecto a la tríada céltica (vertical) tenemos "nemos" (cielo), "mori" (el reino subterráneo y submarino) y "têrres" o "talamu" (los cuatro rincones de la tierra) donde se ubica el ser humano en posición de equilibrio entre ambos mundos.

7 Vid: Scharwz-Winklhofer, I. y Biedermann, H. El libro de los signos y de los símbolos. Ed. El Ateneo, Buenos Aires, Argentina, 1997, p. 31.

8 Mires, Fernando. El discurso de la miseria. O la crisis de la sociología en América Latina. Ed. Nueva Sociedad, Caracas, Venezuela, 1993, p. 39.

9 La sabiduría antigua, antiguo texto galés. Apud: Monroe, Douglas. Las 21 lecciones de Merlín. Ed. Cerro Manquehue, Santiago, Chile, 1999.

10 Wong, Eva. Taoísmo. Ed. Ontro, Barcelona, España, 1998, pp. 22 –23.

11 Lara, Everardo. Matemática y simbolismo en la danza autóctona de México. México, julio de 1993, p. 104.

12 Tao Te King. De la versión de Gastón Soublette, Ed. Cuatro Vientos, Santiago, Chile, 1990, p. 138. Cfr.: Wolpin, Samuel. Lao Tse y su tratado sobre la virtud del Tao. Ed. Kier, Buenos Aires, Argentina, 1993, p. 115.