SOBRE ESPIRALES Y OTROS CICLOS SAGRADOS

por Raúl Encina T

Triskel y Eneagrama

Por otra parte, los cultores del eneagrama, aquel complejo sistema que hiciera público G. I. Gurdjieff, quien posiblemente recogió el concepto de "tercera fuerza" (ley de tres) de la filosofía sankhya de la India o incluso de una tradición anterior, saben que en ese particular diseño se produce la conjunción de tres tríadas. La primera, de los puntos 8, 9 y 1 representa la intuición. La segunda, de los puntos 2, 3 y 4 representa el sentimiento. La tercera, de los puntos 5, 6 y 7 representa la racionalidad. Algunos han querido ver en este triple arquetipo una imagen del cerebro, esto es, el primitivo o instintivo, el sistema límbico emocional y el cerebro racional.

En lo que respecta a otros posibles significados, el francés Markale, al que hemos seguido gustosamente en estas líneas, nos señala que la triple espiral, que se encuentra asimismo en las tradiciones de la China y de la India, es la ruptura con el dualismo, que en Occidente ha imperado desde Aristóteles y que fue potenciado con el escolasticismo del siglo XIII, especialmente en la figura de santo Tomás de Aquino. Así, ha imperado también en el racionalismo científico como una verdadera "lógica de la razón dualista" como la llama el intelectual chileno Fernando Mires, "como una reproducción cientifizada de la lucha entre el bien y el mal según la cual la realidad es reducida a dos elementos que se anteponen en donde uno debe vencer sobre el otro"8. Es en este contexto de un dualismo contradictorio (no de carácter complementario como en las culturas tradicionales) desde donde surge un modelo que potencia el conflicto y la ruptura. La triple espiral es también un movimiento hacia la libertad, como reza magistralmente ese antiguo proverbio, "cuando no tengas más que dos alternativas, pero sólo dos alternativas, elige siempre la tercera".

En otras culturas, como la mapuche (mapuce), el dualismo se vive, al igual que en muchas culturas ancestrales del globo, como una danza complementaria. En su cosmovisión encontramos toda la potencia de esta tríada energética. Así tenemos que en el nombre del lonko (logko) "mago" Quilapán (Kvlapang), aliado del gran Kalfvkura, puede contemplarse con nitidez la expresión de este énfasis, "con el espíritu de tres pumas". Ese newen (fuerza) que hace posible contar con la energía de la tierra y el cielo en un mismo y múltiple hombre.

En cierta ocasión el filósofo francés Jean-Paul-Charles-Eymard Sartre observó, desde una tierra alguna vez habitada por los célticos galos, cual elocuente testigo de su época con una visión desesperanzada de la existencia, que el hombre "es una pasión inútil". A nosotros, desde nuestros particulares abismos, el eco de otras visiones nos invita a ensoñar, sentir y pensar que la vida es posible de ser vivida desde otros horizontes y memorias, como una pasión vibrante deseosa de trascendencia, girando en la inmensidad extasiada de conciencia y embriagada de plenitud.

"Él, que sabe las costumbres de los animales y las aves, que puede distinguirlos por su canto y su sonido, que conoce la vida del brillante azogue de los arroyos, los caminos de las estrellas por el cielo, quizás nunca ha tocado un libro, pero comparte la sabiduría con el Infinito..."9