MERLÍN, LOS DRUIDAS Y EL BOSQUE...

por Raúl Encina T

"En la época de Merlín, los seres de la Naturaleza aún hablaban al hombre desde bosques y florestas, desde el mundo de las plantas y desde las olas del mar".
Walter Johannes Stein.1

EL COMIENZO DE UNA HISTORIA

Entre los acantilados y la niebla habita como una brisa la memoria. Entre la espesura y el cielo abierto se despliegan, como testigos fugaces de la inmensidad, las inasibles estrellas.

El ancestral corazón de la tierra fue habitado por pueblos espectaculares que heredaron el recuerdo de fabulosas civilizaciones. En cada árbol y piedra de Irlanda, la Bretaña francesa, Escocia, Cornualles, Gales, la Isla de Man, Galicia o Asturias está adherida con pasión la historia primigenia de Europa. En cada fragmento de esas costas, ríos y montañas sobrevive un pedazo de aquel mundo que fue muchos mundos. Algunas veces, el sonido nostálgico de las gaitas va despertando algo en nosotros que recuerda esas vivencias, como si en nuestro interior habitara un espíritu inmortal suspendido en la plenitud y deseoso de infinito.

¿Qué secretos esconden esos robles y encinas milenarias? ¿Qué misterios retienen esos gigantes de piedra circulares? ¿Qué fue de todos esos asombrosos seres legendarios?

¿Cuántas vidas y gestas devoró el tiempo? ¿Cuántos amores y sueños fueron desvaneciéndose, cual espejismo, en los laberintos indescifrables del olvido?