LA ORDEN DE LA ESTRELLA

Un año después se fundó en Benarés una organización de tipo religioso, cuyo objetivo era preparar al mundo para la llegada de un Gran Instructor Espiritual. El nombre que recibió la sociedad fue el de Orden de la Estrella. La señora Besant y Leadbeater fueron nombrados protectores, y se designó a Krishnamurti como jefe mundial. La fundación de la nueva orden generó muchas disensiones entre sus miembros, pero la señora Besant trató de suavizar las cosas, aduciendo que la propia fundadora de la Sociedad Teosófica, la señora Blavatsky*, había considerado como misión de la Sociedad preparar al mundo para la llegada del Gran Instructor. Ahora ese personaje había llegado y estaba encamado precisamente en el joven Krishnamurti.

El nombramiento como jefe mundial de la Orden de la Estrella, y el convencimiento de que él era el nuevo Instructor y Mesías, hicieron objeto a Krishnamurti de las mayores atenciones, trasladándole al mismo tiempo a Inglaterra para que recibiera allí una esmeradísima educación. Ya en la metrópoli, el joven Jiddu y su hermano Nitya, de quien nunca quiso separarse, vivieron nada menos que con la familia de un antiguo virrey de la India, los aristocráticos Lutyens. El joven Instructor recibió en esta época todo tipo de atenciones y regalos suntuosos, como el de un magnífico castillo en Holanda, y se dedicó a dar ciclos de conferencias, a los que asistían numerosos oyentes de todo el mundo.

Anterior Siguiente