Hatha Yoga Pradipika - Luz sobre el Hatha Yoga

Inicio

Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4

Samâdhi.

4.108. Un yogui en samâdhi no resulta dominado por el proceso del tiempo (la muerte), ni por el fruto de las acciones (karma); nada ni nadie puede afectarle.

4.109. Un yogui en samâdhi no recibe nada a través de los sentidos; no se conoce a si mismo ni a los demás.

4.110. Aquel cuya mente no está despierta ni dormida, libre de los recuerdos y del olvido, para quien nada permanece quieto o activo, es realmente un liberado (jivanmukti).

(se dice que la mente duerme cuando pierde la facultad de discernir entre distintos objetos, dado que tamas cubre los órganos de los sentidos, superando a rajas y sattva; el estado de samâdhi no es de vigilia porque no se experimentan los objetos de los sentidos; tampoco es un estado en el que surgen los recuerdos, pues no se trata de una modificación mental que haya surgido antes y no se despierta de tal estado; se permanece libre del olvido, porque no hay impresiones mentales que conduzcan al recuerdo; no se está quieto, porque existen aún impresiones residuales; y tampoco activo, porque las modificaciones mentales han cesado en su movimiento)

4.111. Un yogui en samâdhi es insensible al calor y al frío, al dolor y al placer, al honor y al insulto.

4.112. Ciertamente, se trata de una persona liberada, de aspecto saludable (con la mente clara y despejada), que parece dormido pero está despierto, que no inspira ni espira (debido al sostenimiento de kumbhaka).

4.113. Un yogui en samâdhi no puede ser herido por ningún arma, ni ser atacado por nadie; está más allá de las influencias de mantras y yantras.

Conclusión.

4.114. Pero, mientras prâna no entre en sushumna y alcance su meta en brahmarandhra, mientras bindu no esté controlado mediante la contención de la respiración, mientras la mente no refleje su auténtica naturaleza durante la meditación, los que hablan de conocimiento espiritual no son mas que charlatanes y tergiversadores.