EL CINE Y LAS TRADICIONES CELTAS

Raúl Encina T.

Introducción
Érase una vez, en un pueblo llamado Corazón Valiente ...
De la Tierra Media a la Comarca Humana
Influencia Céltica en Tolkien
Personajes Míticos en El Señor de los Anillos
Conclusiones sobre las Tradiciones Celtas y el Cine
Coincidencias en la Muerte de JRR Tolkien
El Cine y los Temas Celtas
Notas: El Cine y las Tradiciones Celtas

De la Tierra Media a la Comarca Humana

Un infinito universo de imágenes es el que nos obsequia con sus monumentales obras John Ronald Reuel Tolkien, no casualmente su nombre proviene de la voz alemana "Tollkühn", que traducida al español quiere decir "Temerario", título entregado a uno de sus ancestros en Austria cuando luchó contra las invasiones de los turcos. Algo de ese espíritu temerario quedó plasmado en los escritos de este apacible profesor de literatura anglosajona en Oxford, quien, reconocido amante de las antiguas tradiciones del norte de Europa, supo también encantarse con sus sueños y sus idiomas. Fue esa pasión la que le permitió cultivar esa infinita capacidad de poder él mismo recrear nuevos mundos y nuevas lenguas, como una abierta invitación a conocer y a deleitarse con aquella inagotable diversidad de visiones de otras tradiciones, pueblos y culturas.

En este espacio de dimensiones espectaculares el mundo céltico que le enseñó a amar su madre, Mabel Suffield, está bellamente presente en su vida y en sus relatos.

Sabemos por sus biógrafos que Tolkien fue cautivado en su niñez con aquellos fantásticos cuentos de hadas y de gnomos y que aún más adelante, después de perder a sus dos padres, el mundo interior del escritor descubrió una familia de seres en aquellos antiguos relatos míticos. Sabemos que se sintió fascinado por la prodigiosa Leyenda del Rey Arturo, especialmente por la versión de Sir Thomas Malory.

Una vez en Oxford conoció a dos importantes filólogos y a su vez grandes conocedores de las tradiciones celtas, William A. Craige y Joe Wright. En esa época también surge su interés por el islandés (especialmente las Edda con sus sagas) y por el finlandés ( la gran epopeya Kalevala).

De este último idioma fino-ungrio, así como del galés (welsh) tomó los fundamentos que le permitieron construir los idiomas de los elfos (el quenya y el sindarin respectivamente). Pero no sólo conoció Gales y su musical idioma, también se dio el tiempo de recorrer la

Bretaña francesa, ícono soberbio de un heroico pasado galo, y la bella Cornualles que inspiraría más de algún paisaje de su Tierra Media.

En 1922 comienza a trabajar con E. V. Gordon en una versión de Sir Gawain y el Caballero Verde, un emblemático clásico del ciclo artúrico.

En 1939 con sus dos grandes amigos, Clive Staples Lewis 5 y Charles Williams, ambos especialistas en las tradiciones celtas, crea los Inklings, cuyo objetivo esencial, además de la posibilidad de compartir sus escritos, es intercambiar lecturas sobre el ciclo artúrico y sobre otras tradiciones literarias.

En esa época Tolkien dicta conferencias sobre el mundo de las hadas y sobre la historia celta.

Más tarde escribirá un poema titulado Imram, que es el nombre gaélico (irish gaël) para los ciclos irlandeses, donde narra las aventuras de San Brandán, un conocido monje de la literatura de Irlanda que habría llegado a América.

Influencia Céltica en Tolkien