Ximena Santa Cruz Bolívar
Psicóloga Universidad de Chile
SANTIAGO DE CHILE
Isabel La Católica 3828- LAS CONDES
FONO: 056-02-4187265
La familia y su estilo de comunicación
La familia es la primera escuela donde aprendemos cómo
comunicarnos. La forma como aprendemos a comunicarnos en nuestra
familia de origen determinará cómo nos comunicamos
con los demás.
Así el niño comienza aprendiendo gestos y tonos
de voz de sus padres y hermanos, comunicándose a través
de ellos. Por ejemplo, cuando señala con el dedo y pide "ete" ó "quielle" para
pedir algo. En este caso, es la familia la que entiende e interpreta
lo que quiere decir. Así las familias establecen formas
de coordinarse que determinan y satisfacen las necesidades
de todos sus miembros.
La forma de comunicarse que tienen los miembros de la familia,
determinará la forma en que los niños que en
ella crecen aprendan una manera de emocionarse y de pensar.
Esto significa que cada familia enseña a través
de la forma que tiene de comunicarse, su estilo particular;
los valores, forma de pensar y mirar el mundo.
Relaciones dentro de la familia
La familia tiene distintos niveles para comunicarse.
De acuerdo a ello se establecen grupos que tienden a
tener un cierto tipo de relación en su interior y con el otro grupo:
nos referimos a los padres y los hijos. Al interior de cada
uno de estos grupos existe una relación de igualdad.
Esto es, los padres - ambos adultos - establecen una comunicación
como padres entre ellos para ejercer mejor su función.
A su vez, los hijos establecen una comunicación de
hermanos, iguales, que les permite pasarlo bien, jugar y
ejercer su rol de hijos frente a los padres.
En un nivel distinto de comunicación se encuentra la
pareja que constituye un espacio exclusivo de los adultos y
que no tiene que ver con la crianza de los hijos, ni con la
mantención de la casa. La pareja existe en torno a la
comunicación de ellos como pololos, amigos y amantes.
De acuerdo a lo anterior, cuando hablamos de comunicación en la familia, debemos distinguir a qué nivel de estos
sub-sistemas o grupos nos estamos refiriendo. Cuando la familia
es capaz de dejar claros los límites y normas entre
distintos grupos de la familia, la comunicación entre
sus miembros tiende a ser más directa, eficaz y transparente.
Esto significa que si los adultos en su rol de padres tienen
un desacuerdo, deben ser capaces de no traspasar ese desacuerdo
a la pareja y deben además tratar de no involucrar a
los hijos en la discusión. Es algo que deberán
resolver como padres, para luego transmitir a los hijos su
decisión. En esto nada tiene que ver su comunicación
como pareja.
El estilo y la forma de comunicación comunicación en la familia que tengan o como sub-grupo de esa familia, dependerá de su
historia familiar y de su forma particular de relación.
Familia y reglas
Las familias fijan reglas para convivir, que están de
acuerdo a los valores y normas que los guían. Estas
reglas por lo general son definidas y aplicadas por los padres.
En algunas familias, y de acuerdo a su estilo y valores, los
padres permiten que los hijos participen en la discusión
sobre cierto tipo de reglas (permisos, salidas, paseos, deberes
en la casa, etc..). El que los hijos participen o no de estas
decisiones dependerá de la forma que cada familia tenga
de ejercer el poder en su interior (más democrática
o autoritaria).
Lo fundamental es que quienes velen por el cumplimiento de
estas reglas estén de acuerdo y hayan definido dichas
normas en conjunto. Esto permitirá ser consistentes
a los padres, aumentando su credibilidad y eficacia para lograr
que las reglas se cumplan. Una de las denominaciones que tiene
el acto de fijar reglas es "rayar la cancha" a los
hijos, y como se decía, este rayado debe hacerse de
común acuerdo. Cuando los padres no logran acuerdo y
tienden a discutir frente a los niños, o uno se alía
con los hijos contra el otro, se tienden a generar problemas
a nivel de la organización de la familia, que son difíciles
de resolver (dictadura de los hijos, negación de la
autoridad de uno de los padres, que dan origen a los habituales
problemas conductuales en los hijos). Lo habitual es que los
padres hagan uso de los castigos como forma de lograr que los
hijos cumplan con las normas que se han fijado. En este sentido
es necesario señalar que el uso del "costo de respuesta" (quitarles
las cosas que les gustan frente a la trasgresión de
las normas) brinda la mayor eficacia y eficiencia, como lo
demuestran los estudiosos del tema, y que el premio y refuerzo
(en forma contingente y estable) a las conductas deseadas es
la forma más eficaz de lograr que se instauren nuevas
formas de conducta en los hijos.
Qué y cómo comunicamos
En todo lo que hacemos, decimos o dejamos
de hacer, estamos comunicando algo, ya que estamos siempre
estableciendo una relación con el otro.
En esa relación puede haber un convenio sin palabras
de no hablarse, por ejemplo, cuando uno se sienta en una micro
junto al otro al cual no conoce, "Aún en esa situación
le comunicamos al otro que no queremos comunicarnos con él
con gestos o postura de nuestro cuerpo. Es importante distinguir
que existen 2 formas de comunicarnos: verbalmente y no verbalmente.
Lo verbal se refiere a la comunicación a través
de lo que decimos o escribimos. Lo no verbal corresponde a
gestos, actitudes, posturas corporales, tonos de voz y/o miradas
que yo hago cuando me relaciono con otro u otros.
Es importante que lo que se dice a nivel verbal coincida
con lo que se comunica con gestos o con el tono de voz. Por
ejemplo, si una madre le dice a su hijo "No estoy enojada" y
el tono es de enojo, el niño no sabrá si hacerle
caso a lo que dice o al tono con que lo dice. Este tipo de
contradicciones pueden llevar a una familia a tener dificultades
en su comunicación y existe una mayor tendencia a que
se generen problemas entre sus miembros.
Construyendo una realidad familiar común
La familia es el espacio privilegiado de aceptación y amor de los seres humanos y es de gran relevancia el que esta emoción sea la que predomine en el clima de las relaciones intrafamiliares. Ello significa, entender y aceptar que los otros, puedan percibir un mismo hecho de manera distinta. Así es importante para las familias entender y respetar estas diferentes formas de ver las cosas que tienen sus miembros. Al enfrentar las diferencias se logra una mayor riqueza , pudiendo construir, a la luz del amor y la aceptación del otro una nueva forma de ver las alternativas y soluciones en común. En este sentido las familias constituyen un claro ejemplo de relaciones solidarias y cooperativas, ya que son capaces de unir las distintas visiones en pos de un objetivo común. Así las familias van co-construyendo una forma de enfrentar las dificultades diarias y de ver el mundo, negociando cuando es necesario llegar a acciones comunes o respetando y aceptando que los otros tengan distintas formas de ver algunas cosas, en otras ocasiones.
Comunicando las expectativas y necesidades
Todos los miembros de la
familia poseen necesidades y expectativas de los otros
respecto a la satisfacción de dichas
necesidades. Una de las dificultades habituales de las familias
radica en pensar que "el otro es capaz de adivinar lo
que yo necesito y debe ser capaz de adivinar que hacer para
ayudarme a satisfacer esta necesidad". Así mismo
se espera que los otros adivinen los sentimientos y emociones.
Es fundamental que las familias sean capaces de aprender
a lograr que sus miembros expresen sus necesidades, emociones
y expectativas respecto a los otros, sin temor a la negación
y descalificación por parte de los otros. Al explicitar
dichos elementos se establecerán relaciones más
claras y eficientes.
Es importante no caer en el mito de la capacidad de "advinación" que
pueden tener los otros miembros de la familia, y trabajar para
que todos expresen sus emociones y necesidades a tiempo, evitando
la acumulación de rabias y resolviendo los nudos de
convivencia diaria.
En este proceso es conveniente trabajar para que cada uno
se responsabilize por sus emociones y necesidades ("yo siento
esta emoción", en vez de decir "ustedes me
hacen sentir esto") evitando involucrar a los demás
en las opciones que cada uno hace. Este tipo de aclaraciones
permite crear un clima de confianza y aceptación que
facilita la expresión de afectos y el logro de soluciones
comunes.
La televisión y los espacios de comunicación familiar
En todos los hogares en los cuales existe
un televisor las familias tienden a congregarse en torno
a él, ya sea
por acuerdo o desacuerdo sobre cual programa ver. En algunos
casos el televisor es un miembro más de la familia que
organiza la vida familiar en torno a los horarios de los programas,
y desarticula las convencionales sobremesas familiares.
Como quiera que sea no se puede desestimar la importancia
que hoy tiene dentro de las dinámicas de comunicación
y encuentro o desencuentro familiar. Es conveniente dejar algunas
recomendaciones que permitan que se transforme en un elemento
que aune a la familia en vez de distanciarla:
El secreto está en la forma de usar de la televisión como un medio que permita el encuentro familiar y constituya un beneficio en la relación y comunicación.
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